Empieza por la energía diaria, no por los kW del catálogo
La batería almacena energía, expresada en kWh, mientras que el cargador entrega potencia, expresada en kW. Para dimensionar, estima primero cuánta energía consumes entre recargas. Si el coche recorre trayectos cortos y vuelve cada noche, normalmente no hay que llenar la batería desde cero. El cálculo útil parte de kilómetros diarios, consumo real del vehículo y margen por pérdidas. Conviene utilizar datos propios del ordenador de a bordo durante varias semanas, porque la conducción, la temperatura, la orografía y la climatización alteran el resultado.
Después divide la energía que quieres recuperar entre las horas efectivas de carga. Si necesitas reponer 18 kWh y dispones de seis horas, la potencia media teórica es 3 kW; en la práctica se añade margen por pérdidas y variaciones. Este ejemplo no prescribe una potencia concreta, pero muestra por qué una cifra moderada puede bastar. Si solo puedes cargar dos horas, el escenario cambia. También cambia si varios vehículos comparten ventana o si necesitas salir con mucha autonomía cada mañana.
Comprueba los límites del coche y de la instalación
Un wallbox puede anunciar una potencia superior a la que el cargador embarcado del coche acepta en corriente alterna. En ese caso, el vehículo limita la carga y pagar por más potencia no acelera nada. Hay que revisar además si la conexión disponible es monofásica o trifásica y cómo admite cargar el modelo concreto. La cifra de carga rápida en corriente continua que aparece en la publicidad del vehículo no sirve para dimensionar automáticamente un punto doméstico en corriente alterna.
La instalación impone otros límites: potencia disponible, sección y longitud de cable, protecciones, caída de tensión y esquema de alimentación. En una plaza alejada del contador, aumentar intensidad puede exigir una línea distinta. En una empresa, además, hay que estudiar las cargas coincidentes y la demanda de varios puntos. El dimensionado debe considerar el conjunto, no solo el frontal del cargador. Si el cuadro o la derivación requieren adaptación, esa partida debe aparecer antes de contratar una potencia mayor.
Qué aporta la gestión dinámica de carga
La gestión dinámica mide el consumo del inmueble y ajusta el cargador para no superar un límite configurado. Cuando cocina, climatización u otros equipos demandan más, reduce temporalmente la carga del coche; cuando el consumo baja, libera potencia. Esta función es especialmente útil en viviendas donde el vehículo permanece conectado muchas horas. No crea energía ni corrige una línea mal diseñada, pero ayuda a aprovechar mejor la potencia disponible y reduce disparos por coincidencia de consumos.
Para que funcione debe existir compatibilidad entre cargador, medidor, instalación y comunicaciones. Conviene preguntar qué ocurre si se pierde la señal, cuál es la intensidad mínima del vehículo y si el sistema permite priorizar horarios. En instalaciones con varios cargadores se necesita reparto de potencia entre usuarios, no solo control frente al consumo general. Un sistema bien configurado debe probarse con cargas reales y dejar al usuario una explicación clara de sus límites y ajustes.
Tres escenarios para tomar la decisión
En una vivienda con trayecto diario estable y aparcamiento nocturno largo, suele pesar más la regularidad que la velocidad máxima. En una segunda residencia, quizá interese recuperar más energía en una estancia breve, pero debe verificarse que la instalación lo soporta. En una pequeña flota, la potencia de cada toma importa menos que el orden de llegada, la hora de salida y la energía necesaria por vehículo. Los tres casos requieren preguntas diferentes y no deberían recibir el mismo cargador por defecto.
Para comparar opciones, anota energía diaria, horas enchufado, potencia máxima en alterna del coche, tipo de suministro y consumos simultáneos. Después simula un día exigente, no solo uno medio. Si el resultado queda muy justo, puede ampliarse la ventana, programar horarios, añadir gestión dinámica o revisar potencia. Aumentar potencia contratada es una opción, no el primer paso automático. El coste de instalación y el término de potencia deben evaluarse junto con la comodidad que realmente aporta cada alternativa.
Errores frecuentes al elegir potencia
El error más común es equiparar capacidad de batería y potencia de carga. Otro es dimensionar como si cada noche se llegara al cero por ciento. También se confunden la potencia de un cargador rápido público y la carga doméstica en alterna, o se ignora que el coche puede limitar por fase. Contratar más potencia sin medir coincidencias puede añadir coste fijo y no resolver un trazado insuficiente. La decisión debe basarse en energía y tiempo, con los límites técnicos comprobados.
En Garraf y el Penedès, la tipología del inmueble puede condicionar tanto como el vehículo: contador próximo en una vivienda, recorrido largo en un garaje comunitario o varios puntos en un negocio. Un estudio previo permite calcular la línea, definir las protecciones y comprobar si la gestión de carga evita obras o ampliaciones. El estudio técnico debería justificar la potencia configurada y explicar cómo modificarla si cambian el coche, los kilómetros diarios o los demás consumos.
Fuentes consultadas
Referencias técnicas y normativas utilizadas para preparar esta guía. Comprueba siempre la versión vigente antes de tramitar o ejecutar.
Preguntas frecuentes sobre qué potencia necesita un cargador de coche
¿Cuántos kW necesito para cargar por la noche?
Depende de los kWh que debas reponer y de las horas disponibles. Divide la energía necesaria entre el tiempo de carga y añade margen por pérdidas, comprobando después los límites del coche y de la instalación.
¿Necesito aumentar la potencia contratada?
No siempre. La programación horaria y la gestión dinámica pueden aprovechar la potencia disponible. Debe medirse la coincidencia con otros consumos antes de decidir una ampliación.
¿Un cargador más potente cargará siempre más rápido?
No. La velocidad queda limitada por el cargador embarcado del vehículo, el tipo de alimentación, la configuración y la instalación. El menor de esos límites determina la potencia efectiva.
